DUABA Y LA EXPEDICION DE LA GOLETA HONOR. UNA HAZAÑA PARA RECORDAR. #Cuba

José Luis Alonso Lanza

“… A esta generación, no a otra alguna, le cabrá la gloria de libertar la Patria… Mientras Cuba sea esclava no habremos cumplido ni con nuestra conciencia, ni con el hermoso programa americano. Ayacucho no es la última palabra de ese gran drama; a Cuba le cabrá la gloria de pronunciarla. América lo espera. Nuestro honor, además, lo exige… esforcémonos porque sea admitida como la heroína del Mar Caribe, y no juzgada de otra manera por la posteridad… están con nosotros la razón y la justicia… Vosotros que en más de cien batallas habéis demostrado que sabéis luchar y morir por la Libertad, enseñad al Mundo que sabéis triunfar en la lucha por la independencia de la Patria…”

Flor Crombet

Duaba Abril 1895[1]

Hace 122 años, al desembarcar de la goleta Honor, los Generales del Ejercito Libertador, Flor Crombet, Antonio y José Maceo, Agustín Cebreco, con un grupo de hombres prestos a alcanzar la libertad de Cuba, desembarcaban en la costa de Baracoa, en la actual provincia de Guantánamo, en específico en.

Duaba.

Ya en el 1894, Gómez por dominicana y Maceo, temperamento más impetuoso que Gómez, por Costa Rica, Betancourt desde Matanzas, Carrillo desde Santa Clara, los de oriente, en fin, todos hombres corajudos, hacen llegar sus incitaciones a Martí, quien tiene que calmar ímpetus, desvanecer recelos, …, unir a todos en una sola causa, pero blandiendo esa moral que siempre exigió a sus actos, al punto, que a pesar de que la causa necesitaba fondos, rechaza diez mil pesos que ofrecía el bandolero Manuel García, “Rey de los campos de Cuba”.

A pesar de todo, con las exigencias de las acciones necesarias, comienza a planear lo que hoy conocemos como el Plan de la Fernandina.

En abril del 94, Gómez ha querido ir a los Estados Unidos a cerciorarse personalmente del estado de las preparaciones y va acompañado de su hijo Panchito, aspecto este que Martí comenta con Fermín Valdez Domínguez, quien se encuentra en el Cayo que esta entrevista, se “desvanece los últimos obstáculos que la revolución de ayer pudiera poner a la de hoy”, y la preocupación no era de menos, el plan de la fernandina, diligentemente emprendido por Martí, tenía como fin primero, el de llevar a Cuba, a los líderes de la Revolución de ayer y a los de hoy: Gómez, los hermanos Maceo, Flor Crombet, Mayía Rodríguez, Serafín  Sánchez, Carlos Roloff, armas y otros pertrechos esperados por los hombres desde Matanzas hasta la provincia de Oriente.

A pesar de que una indiscreción hecho por tierra los Planes de la Fernandina[2], un 25 de marzo, casi tres meses después que Mayia Rodríguez y Enrique Collazo, junto a Martí, firmaran la orden de alzamiento, y además, se da al conocimiento público, lo que se ha dado por determinar, y yo discurro de igual forma, como una irrebatible muestra de unidad y solidez de la revolución cubana para organizar la guerra del 1895, exponiendo los estrechos criterios entre las dos generaciones vinculadas en esta lucha por la libertad de Cuba, esa vinculación dada entre los pinos nuevos y los pinos viejos, pero sobre todo, esa amistad profunda como resultado de ese sentimiento común por Cuba, que compenetraba a dos grandes hombres de nuestra historia: Gómez y Martí, el Manifiesto de Montecristi.

El tiempo era poco pero Martí hizo con urgencia los reajustes necesarios y posibles,  para a pesar de todo, aquellos hombres llegarán a Cuba.

Maceo se impacienta ante las noticias que llegan del Cayo, le solicita a Martí, la cantidad de 6 mil pesos para embarcar con sus hombres, ¿de dónde sacarlos?, por su parte Crombet, asegura desde Panamá que con una suma menor puede salir con embarcación propia, Martí no duda y ordena a Benjamín Guerrea, despache los fondos con que se cuenta a Crombet, mientras le escribe a Maceo con la mayor delicadeza posible:

… decidido que usted y yo dejemos a Flor Crombet la responsabilidad de atender ahí la expedición, dentro de los recursos posibles porque si el tiene modo de que ustedes puedan arrancarse de ahí con la suma que hay, ni usted ni yo debemos privar a Cuba del servicio que él pueda prestar. Y él pondrá a las órdenes de usted la labor que usted me reitera que no puede hacer en su San José sino por una suma hoy imposible…

Mientras Martí firmaba con Gómez el Manifiesto de Montecristi, la Goleta Honor recogía a Maceo y sus hombres en Costa Rica, saliendo para Cuba con un precioso cargamento, a un costo de 3 mil pesos pagados por el Partido Revolucionario Cubano: En total vinieron a tierras cubanas 23 expedicionarios, entre ellos los mayores generales Antonio Maceo, José Maceo, y Flor Crombet, los coroneles Agustín Cebreco y Adolfo Peña (colombiano), los tenientes coroneles Silverio Sánchez FiguerasPatricio CoronaArcid Duverger, José M. Arseno (dominicano), José Palacios y Alberto Boix, y además los comandantes Juan Fustiel y Juan B. Limonta, los capitanes Joaquín Sánchez, Francisco J. Agramonte (comisionado por Martí para llevar a Crombet el dinero de la expedición), Jesús María Santini, Isidoro Noriega y Manuel J. Granda, los tenientes Jorge Través Estrada, Tomás y Julio Sainz, y los subtenientes (Alféreces) Luis Henríquez y Luis Soler. Con ellos lograron traer solo 11 fusiles con 75 cartuchos cada uno, 23 revólveres, y 15 machetes.

A la una de la mañana del 1 de abril de 1895 divisaron las luces del faro de la Punta de Maisí, extremo más oriental de Cuba. Con una noche de mal tiempo y el mar embravecido las olas zarandeaban la goleta. El general Maceo ordenó al patrón hacer proa a la luz del faro, pero, ante el temor que otra luz avistada en ese momento fuera la de un crucero español, decidieron dirigirse inmediatamente a la tierra más próxima, echando el ancla frente a la costa. Se lanzaron botes al agua para reconocer la costa pero era muy difícil alcanzar la tierra firme, por lo que tuvieron que regresar a la goleta. En esas apremiantes circunstancias decidieron sacrificar la goleta, echándola sobre la costa. Cuando la embarcación tocó fondo se viró de babor y todos los expedicionarios tuvieron que lanzarse al agua para ganar la playa, que afortunadamente era de arena. Las olas destrozaron con furia la goleta “Honor” y pocas horas después un cañonero español descargó sus baterías sobre los restos de la misma.

Maltrechos por la travesía y el propio desembarco, llegaron al Rancho del camagüeyano, Santos Rodríguez, quien les advierte que se encontraban en la desembocadura del río Duaba, cercano a la ciudad de Baracoa.

Accidentalmente,  muere Salomón Key, patrón de la goleta Honor, más tarde, se lleva el primer combate en Alto de Pino, a tres horas de haber establecido campamento cercano a la tienda de un tal Godoy, se enfrentan a una compañía, incompleta, compuesta por 75 soldados y clases, del Regimiento de Simancas No. 64, al mando del Teniente, Fernández y con la voz en cuello de Maceo de: ¡Aquí está Maceo! ¡Viva Cuba Libre! La acción de guerra duró cerca de media hora. Los españoles derrotados, se retiraron llevándose 2 muertos y 9 heridos. Esa misma tarde Félix Ruenes se subleva en Playa Baracoa, uniéndose de inmediato a las fuerzas desembarcadas por Duaba al frente de Maceo.

Al otro día, ya la noticia de la llegada de Maceo a Cuba, el periodo “El Imparcial”, de Madrid, ya lo daba a conocer, lo cual acelera la salida a Cuba de Martínez Campo, la guerra había comenzado.

Tratando de ir al encuentro con el Mayor General Agustín Pérez (Periquito), se interna en el territorio de las montañas de Yateras, siendo perseguido por guerrilleros. Perseguidos de muy cerca, el día 8 en el lugar conocido como La Alegría, chocan con una emboscada que hace la dispersión del grupo, el grupo encabezado por Flor Crombet y José Maceo, llegan el 10 a Palmarito y siguiendo camino, construido por colonos franceses, topan en combate con tropas españolas, cayendo herido de muerte Joaquín Sánchez y Juan Fustiel, quilen trato de ayudar a Sánchez, Crombet abre fuego contra los soldados y cae muerto con el cráneo destrozado, el León de Oriente, salva su vida al caer por un barranco, mientras otros jefes mambises caen prisioneros.

Maceo y su grupo logran escapar, siempre perseguidos de muy cerca con el enemigo pisándole los talones, caminando 186 kilómetros, topando con tropas mambisas el 18 de abril.

De los 23 expedicionarios que desembarcaron, sólo nueve lograron reunirse con las tropas insurrectas.

El 11 de abril, desembarcan por Playitas de Cajobabo, Baracoa, Gómez y Martí, tres días después hicieron contacto con las fuerzas del Comandante Ruenes y el 15 Gómez y los jefes reunidos allí, le otorgan el grado de Mayor General a Martí por sus méritos y servicios, pero, esta, esta es otra historia.  La guerra había comenzado en verdad, la llegada de Maceo a Cuba, daba por sentado para España, que la cosa iba en serio, muy en serio….con el desembarco por Duaba, el 1 de abril de 1895, la guerra necesaria tomó el camino pensado por Martí, el de la guerra necesaria.

[1] Proclama firmada por Crombet en Duaba aquel 1 de abril del 1895 y que se considera el testamento político del General Flor Crombet.

[2][2] Los tres vapores, con toda la carga, fueron confiscados en el puerto de la Fernandina por el Gobierno de los Estados Unidos. El Lagonda y el Amadis fueron incautados en el mismo puerto de la Fernandina, el Baracoa fue detenido en una escala cuando bajaba de Boston

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