Un aniversario. Un pueblo como resultado. #Cuba #HistoriadeCuba

Muy pocas veces, cubano, la vida premia a una sociedad con el beneplácito de 2 hombres de estirpes tan diferentes y de estatura inmensurable, en su hacer y dar a la Patria, y si bien este próximo 14 de junio, nos permitirá celebrar el 172 aniversario del nacimiento de Antonio de la Caridad Maceo y Grajales, bien sabemos que a los 83 años de aquel nacimiento en Santiago De Cuba, nacía aquel otro hombre, en Rosario, Argentina, aquel, que al decir de Martí, sería una estrella que ilumina y mata, Ernesto Guevara de la Cerna, nuestro Che, quien esa fecha estaría cumpliendo sus 89 años.
El primero, lleva a cabo la Protesta de Los Mangos de Baragua, dejando en la historia, la grandeza de un cubano que se irguió ante la llamada de la madre para la defensa de aquella otra madre, la Patria, el hombre, que nunca acepto una libertad a medias.
El segundo, aunque nacido en tierras argentinas, cubanizado por amor a la libertad y a la patria de Martí y Maceo, tierra por la que puso en peligro más de una vez su vida, en el Granma, en la lucha de las montañas, llevo a cabo la toma de Santa Clara, y como Maceo, la invasión a occidente; aquel, que con valentía, les dice a su asesino: ¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!
Más esta tierra mía, cubano, esta pequeña islita del Caribe, la bien llamada llave del Caribe, es prodiga en haber acogido como madre en su seno, a muchos hijos de la estirpe de Maceo y el Che, hombres que pusieron por encima de todo el llamado de la Patria y sabían de su compromiso y su deuda con ella, tal como predijera el Padre Varela.
Ahí tienes a Martí y Fidel, a veces pienso en dos hermanos, muy unidos, con un objetivo común: Cuba, dos hermanos, uno llevando al otro, uno el guía, otro el guiado, con un amor en común: Cuba.
No te acuerdas cubano, Eduardo Delgado, aquel joven miliciano, Eduardo García Delgado, que cae en el bombardeo de los traidores complotados con la CIA para el desembarco en Girón, si cubano, aquel que muriendo, con su sangre en las manos, puso el nombre de su compromiso, de nuestro compromiso, con su propia sangre:¡FIDEL!.
¿Qué decir cubano de aquel niño, que había dado el paso al frente y había marchado al Escambray llevando como arma, un libro y la cartilla de alfabetización? ¡Si cubano!, aquel que asesinaron por ser portador de la máxima martiana ser cultos para ser libres, con solo 15 años, no más 16, se plantó ante sus asesinos y les dijo: ¡Si, yo soy el maestro!, cubano y lo ahorcaron con un alambre de púa para que sintiera el dolor de la muerte.
¿Qué decir cubano, de nuestros jóvenes protectores de la frontera en Guantánamo, bastión de la defensa de la Patria, de los tantos que murieron en Angola siguiendo el ejemplo del Che, las ideas de Maceo?
Por eso cubano, no me extraña ese grandioso espectáculo de todo un pueblo, todo un pueblo, dignos herederos de las ideas de Martí, Maceo, esos que dicen: ¡Gracias Che por tu ejemplo, esos, donde aún, sus más pequeños hijos expresan: ¡Yo soy Fidel!

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