JOSÉ MARTÍ EN LAS DOCTRINAS REVOLUCIONARIAS DE FIDEL CASTRO

Como máximo representante del Partido Revolucionario Cubano y desde la emigración, José Julián Martí Pérez organizó la lucha, buscando apoyo en las figuras cimeras de la gesta anterior, para vertebrar un movimiento que respondió al estallido del 24 de febrero de 1895, con el propósito de alcanzar sus objetivos libertarios.

Los discursos y trabajos de nuestro patriota mayor, sobre todo en el quinquenio 1890-1895,tienen como objetivoprimordial buscar la unidad de los cubanos en torno al independentismo. En su prosa y oratoria cobran vida los mártires caídos, los héroes presentes y los procesos acontecidosparaque dieran razón de ser a la nueva gesta, y este empeño enlaza firmemente su pensamiento y acción con el líderde la Revolución cubana de 1959.

Asimismo, Fidel Castro endiversas intervenciones hace una valoración de la personalidad del héroe de Dos Ríos, para resaltar su capacidad de pensador político, concepción revolucionaria, cualidades morales, sus ideas acerca de cómo debía concebirse la revolución, la necesidad de la existencia de un partido,y la decisión con la cual afrontó los problemas relacionados conla preparación de la nueva guerra.

De la interacción dialéctica del conjunto de funciones referidas de sus discursos públicos, en relación conla gesta de 1895, se deduce en buena medida la legitimidad de la necesidad sentida por él de fomentar un desarrollo ideológico popular propio, para una sociedad en inobjetable proceso de búsquedas.

Nótese que no se piensa solo en educar un buen ciudadano a través del ejemplo del Maestro, sino de hacerlo y al mismo tiempo generar preceptos que requieren ser históricamente trasformados para imponer un nuevo orden revolucionario que emana de las necesidades inscriptas en un nuevo estado histórico de la práctica y la fisonomía histórico-político de los hombres y mujeres que construyen a partir de 1959, una nueva sociedad en Cuba.

Si no se advierte en las concepciones de Fidel esta peculiaridad en la intencionalidad con que procura, para las condiciones de Cuba, la trilogía historia,política, pueblo, se desatiendesu pensamiento al respecto, que se explicita con los realces de uno u otro concepto, según lo que cada situación histórica le aconsejen.

A lo largo de nuestra historia, la unidad ha sido un factorfundamental en el logro de nuestra independencia y el Maestro fue de los primeros en comprenderlo, por eso no es casual que las experiencias de las batallas desarrolladas por la soberanía nacional, vinculeindisolublemente la actitudde ambos líderes.

Comprendíanuestro Apóstolque era impostergable la creación de un espacio político que agrupara a todos los cubanos por la independencia de la Isla, sin importar la edad, raza, sexo, nacionalidad o posición social, convencido deque la organización política de la guerra debía contar con el apoyo de todos los implicadosy el apoyo de los fundamentales guías de la justa anterior.

Por su parte Fidel, como antes Martí,depositóen el pueblosu absoluta confianza. Toda la estrategia de la Revolución se basó en el pueblo, en sus ilimitadas energías morales, en la enorme fuerza revolucionaria que se encerraba en él. Y en ese pueblo buscó no solo a los integrantes del destacamento inicial, sino también los medios indispensables para comenzar la lucha.

Igualmente se identifica Fidel con Martí, en otras muchas manifestaciones de su actitud ante la vida; la subordinación de su conducta a los principios revolucionarios, a los valores morales; el rechazo a cuanto signifique eludir el cumplimiento del deber; la conjugación del heroísmo con la sencillez, y su entrega a la causa de la redención de todos los pueblos del mundo.

De la misma forma que sentimos la presencia de Martí en los objetivos y en la organización del Movimiento encabezado por Fidel, la encontramos en cada uno de los pasos de su acción insurreccional, incluso en la actitud asumida ante los reveses. La imagen de nuestro Héroe Nacional estuvo presente en la tarea, llena de sacrificios, de allegar los recursos humanos y materiales indispensables para el combate contra el gobierno de Fulgencio Batista Zaldívar que se instaura el 10 de marzo de 1952 en Cuba.

Con una profunda convicción martiana, se manifiesta en elguía histórico de la Revolución cubana, una preocupación permanente por el devenir y porvenir del proceso político, porque el presente viabilice el futuro a través de una orientación hacia la transformación constructiva del estado de cosas existentes, dirigida a la vez a fomentar una actitud proactiva ante los grandes objetivos a lograr. De ahí que subraye la importancia de armarse de ideas, de conceptos revolucionarios para el porvenir; levantar trincheras ideológicas sin desestimar a la par, las trincheras de piedras, haciendo a los jóvenes abanderados de estas ideas.

En consecuencia, se trata de situaciones generadoras de una voluntad colectiva, así como de una espiritualidad emancipadora, la que implica no solo la conciencia de posesión de poder sino además la capacidad para utilizarlo bien, de acuerdo con su misión histórica de avanzar en el campo de la política, en la construcción continua de hegemonía y en consecuencia trascender progresivamente a cuotas superiores de soberanía nacional y humana.

De manera general, el análisis de sus exposiciones, muestra una construcción política en diálogo entre las ideas y la realidad,las aspiraciones y las demandas presentes, entre los apegos doctrinales y los problemas específicos de la nación y del pueblo.

Pero al mismo tiempo se observa un permanente pensar la situación nacional e internacional y el repasar la historia desde las perspectivas eruditas que le caracterizan creando un reservorio de ideas con valor para explicársela y comprenderla así como para orientar la práctica.

No obstante, Fidel Castro no deja de esforzarse por empujar el curso de la historia en el sentido que le marcan aquellas matrices ideológicas y doctrinales, razón por la cual no clausura su esfuerzo político en pensar lo inmediato cualquiera que sea la fuerza que porte, pues tiende a hacerlo en conexión con el futuro cercano y lejano que está en el horizonte del ideal; lo que le hace ser profundamente consecuente en lo ideológico y políticamente responsable. Por lo que su interpelación al pueblo ocurrea través de la política que abraza, procurando hacerlo receptor y productor en ambas direcciones.

El reconocimiento del papel decisivo de la historia en el desarrollo económico y social es, con toda probabilidad, una de las características esenciales de su pensamiento, que aparece muy tempranamente en sus pronunciamientosy muestra la frecuencia cada vez mayor con que esta concepciónse traduce en acciones.

En diferentes circunstancias, Fidel reafirma sus convicciones sobre la significación de la historia en lacontribución decisiva a la consecución de los objetivos urgentes de la Revolución y al desarrollo ulterior de la sociedad socialista. A esa combinación se debe, en buena parte, su reconocida talla de estadista mundial.

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