La miliciana de Korda

Entrevista a Idolka Sánchez, miliciana Fotografiada por Korda en el año 1960
«La Miliciana». Foto: Korda, Alberto

Entre la multitud de aquel 1ro. de mayo de 1962, un joven fotógrafo enfocaba el rostro todavía adolescente de Idolka Sánchez, en el momento en que desfilaba frente al Memorial José Martí, en La Habana.

Ella, una de las casi 2 000 milicianas del batallón femenino Lidia Doce, lo vio aproximarse, cámara en mano. A él no parecía importarle otra cosa, como si la hubiera visto desde lejos y no quisiera dejarla ir sin atrapar obsesivamente su imagen. La eligió.

«¡Sube la ametralladora!», le ordenó el hombre de quien apenas había escuchado su nombre, Korda, el mismo que en marzo de 1960 había inmortalizado el rostro del Che con la melena al viento, durante el entierro de las víctimas del atentado al vapor La Coubre. A la orden le siguieron varios clics de su cámara y, en cuestión de segundos, desapareció.

Cuando ella había olvidado el incidente, él regresó, esa misma mañana. Korda quiso repetir dos nuevas tomas. No quería captar solo un rostro o una imagen. Él buscaba un símbolo, y lo encontró. Al día siguiente la foto recorría la Isla de un extremo al otro en la portada del periódico Revolución.

«Sentí una emoción que no puedo describir. No era vanidad, sino una eterna gratitud. Nunca pensé en la trascendencia de esa imagen», cuenta a Granma Idolka Sánchez Moreno.

Cincuenta y seis años después de ese encuentro con Korda, perdura la imagen conocida como «La Miliciana». El sol en su rostro, la mirada severa enfocada al horizonte, el abrazo al fusil que apunta al cielo, la boina ladeada …

Hoy Idolka conserva la belleza tardía de la joven de 22 años que era en aquellos primeros e intensos tiempos de Revolución. «Nunca olvidaré que era una mañana hermosa, despejada, parecida a la de hoy. No esperé que llamaría la atención de ningún fotógrafo, estando rodeada de tantas mujeres. Mi principal interés aquel día era la posibilidad de desfilar frente al Comandante en Jefe», dice.

***
Pasarían años para que Idolka y Korda volvieran a coincidir, luego de que «La Miliciana» se convirtiera en una imagen icónica y adornara pancartas, postales, exposiciones fotográficas, y apareciera en las paredes de los centros de trabajo y embajadas. Pocos conocen que era ella la joven de la foto.

«Recuerdo un día, caminando con mi hermana rumbo al trabajo, que una mujer vio “La Miliciana” colgada en la vidriera de un establecimiento. Ella, a pocos pasos de distancia, dijo, sin saber que escuchábamos: “Mira eso, seguro se fue hasta del país y la tienen en todas partes”. Mi hermana la enfrentó, pero finalmente decidimos seguir nuestro camino».

Integró las Milicias apenas se crearon: «Provenía de una familia que apoyó cada paso de los revolucionarios por la Sierra, y mi destino no podía ser otro. Estudié Derecho en la Universidad, he dedicado toda mi vida a mi país y hoy mis dos hijos son fotógrafos», recuerda Idolka.

Casi dos décadas después de aquel Primero de Mayo, en 1981, volvió a ver a Korda. Desde la Revista Muchacha se coordinó un reencuentro entre él y «La Miliciana».

«Fue muy emotivo, pero nunca esperé reconocimiento alguno. Esa era su obra. Yo solo fui una modelo ocasional, descubierta en pleno desfile, una de tantas jóvenes que vestíamos con orgullo el más bello de todos los trajes, el de miliciana».

De aquel encuentro frente a la Plaza de la Revolución, el 1ro. de mayo de 1962, Korda recordó una vez que «llevaba horas buscando con mi cámara entre la muchedumbre. El batallón femenino Lidia Doce me atrajo y capté muchos gestos. Pero, al revelar, solo una fue la indiscutible: la miliciana con el fusil en alto y una decisión tal en la mirada, que me dije: esta es la guerrera cubana, la mujer en la defensa de la patria».
Alberto Díaz Gutiérrez, más conocido como Alberto Korda (14 de septiembre de 1928-25 de mayo del 2001), es uno de los grandes artistas de la fotografía de todos los tiempos, con una obra que forma parte del imaginario simbólico de la Revolución Cubana.

«La Miliciana», el instante que capturó la pureza y la fuerza de la mujer en un momento excepcional de la historia nacional, era uno de sus retratos más queridos. «Es una foto que nos sobrevivirá –dijo Korda–. Las generaciones futuras admirarán a nuestra eternamente joven miliciana». Y así fue.

«Nunca pensé en la trascendencia de esa imagen», confiesa Idolka. Foto: José Manuel Correa
Idolka en el encuentro con Korda, que propició la revista Muchacha. Foto: Cortesía de la entrevistada

Tomado de Granma

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